Terapia Cognitivo Conductual

¿Qué es la terapia Cognitivo Conductual?

La Terapia Cognitivo Conductual (TCC) es un modelo de tratamiento psicológico que centra su intervención en 4 componentes que interactúan y se relacionan entre sí:

Pensamientos

 

Emociones

 

Sensaciones

 

Comportamientos

 

Lo que pensamos de una determinada situación, cómo la enfoquemos o cómo la percibimos, da lugar a una serie de emociones, positivas o negativas, que influyen en nuestro estado de ánimo y que a la vez provoca una serie de cambios a nivel fisiológico en nuestro cuerpo. Finalmente, como resultado de todo ello realizamos un comportamiento acorde con lo que pensamos y sentimos.

Ejemplo:

Situación: Un chico quiere celebrar su cumpleaños y está invitando a todos aquellos a los que les gustaría que asistiesen, todos aceptan su invitación excepto uno.

PERJUDICIAL FAVORABLE
Pensamiento “Ha pasado de mí. No le caigo bien” “Le pasará algo?”
Sentimientos Tristeza, enfado, frustración Preocupación por la otra persona
Reacciones físicas Nudo en el estómago, sofocos Ninguna, se siente bien
Comportamientos Llega a casa y se encierra en su habitación, no quiere hablar con nadie Le pregunta qué le pasa

 

En este ejemplo vemos cómo una misma situación puede generar diferentes maneras de actuar. La forma de pensar de este chico ha afectado a cómo se ha sentido y lo que ha hecho. El pensamiento de la columna izquierda es perjudicial porque evoca sentimientos negativos que le provocan un malestar emocional y un comportamiento perjudicial para él. Este chico se irá a casa sintiéndose triste y seguramente dándole vueltas a lo que ha pasado sintiéndose aún peor.  Esto ha sido generado por una conclusión sesgada de la situación ya que el chico no tiene pruebas fehacientes que validen su pensamiento inicial. No ha pensado que a lo mejor el otro chico no puede ir porque tiene que cuidar de su hermano, porque tiene otro compromiso, porque está fuera, porque se encuentra mal… y tampoco tiene en cuenta, “se olvida”, que el resto de compañeros sí han aceptado su invitación.

Así pues, la TCC es un tratamiento que se focaliza en modificar los pensamientos y comportamientos que gestionan y subyacen al problema psicológico. El esquema de la TCC también podría ser el siguiente:

Este “círculo vicioso” puede hacer que nos sientamos mal. Puede incluso crear nuevas situaciones que nos hagan  sentirnos peor. Podemos empezar a creer cosas poco realistas (y desagradables) sobre nosotros mismos. Esto sucede porque, cuando estamos angustiados, tenemos más probabilidades de llegar a conclusiones y de interpretar las cosas de manera extrema y negativa. La TCC nos puede ayudar a romper este círculo vicioso de pensamientos, sentimientos y comportamientos negativos.

La TCC nos puede ayudar a cambiar la forma cómo uno piensa (“cognitivo”) y cómo uno actúa (“conductual”) y estos cambios pueden ayudarnos a sentirnos mejor. La TCC se focaliza en el presente y en nuestro funcionamiento actual, se focaliza en problemas y dificultades del “aquí y ahora”.

Si bien es cierto, que la TCC examina los orígenes de los problemas psicológicos actuales, a diferencia de otras intervenciones psicológicas que se centran en hablar del pasado, en buscar las causas de su angustia o síntomas en el pasado, la TCC se centra en cómo durante la infancia y adolescencia hemos ido formando nuestros esquemas mentales actuales, nuestras creencias, pensamientos y valores que caracterizan nuestra forma particular e individual de procesar y entender el mundo que nos rodea, las personas con las que convivimos y a nosotros mismos.

El terapeuta intentará identificar la forma en la que pensamos, nos comportamos y cómo generamos nuestras emociones y sentimientos, es decir, la TCC se centra en la persona, en sus características y sus habilidades para dotarla de conocimientos, herramientas y técnicas que tienen por objetivo que llegue a un punto donde pueda “hacerlo por sí misma” y elaborar sus propias maneras para afrontar sus propios problemas.

La TCC puede usarse en niños y en adultos.

La TCC tiene una amplia evidencia científica tanto para trastornos mentales graves como para problemas psicológicos más simples. Ha demostrado su potencial terapéutico para una gran diversidad de problemas, pueden ser tratados de forma eficaz con TCC:

  • Ansiedad
  • Depresión
  • Pánico
  • Agorafobia y otras fobias
  • Fobia social
  • Bulimia
  • Trastorno obsesivo compulsivo
  • Trastorno de estrés postraumático
  • Esquizofrenia