Psicología de adultos

Psicología de Adultos

Nos encontramos en una sociedad cada vez más exigente y en la que los problemas psicológicos van en aumento e interfieren en el funcionamiento emocional, social y laboral, impactando de forma negativa en la vida de la persona, generando un gran malestar. Ante estas situaciones, a menudo intentamos al salir por nuestros medios y al no conseguirlo nos frustramos. En estos momentos, es cuando acudir a un psicólogo es una opción muy recomendable. Sin embargo, a los adultos suele costarnos pedir ayuda psicológica. Existen multitud de problemas y dificultades para solicitar ayuda psicológica. Sin embargo, suele ocurrir que nos cuesta pedir ayuda o aceptar que tenemos un problema. Vamos dejando pasar el tiempo y los problemas permanecen allí o se hacen mayores.

La psicología para adultos o psicoterapia para adultos es un proceso en el que el psicólogo trata de identificar y evaluar el problema de la persona que acude a consulta, para después empezar un tratamiento con el fin de proporcionarle las estrategias y herramientas necesarias para que por sí mismo pueda encontrar la solución y, finalmente, enfrentarse a la vida de forma positiva y productiva, infiriendo así en una mejora indudable de su calidad de vida.

Hemos aprendido a comportarnos ya ser cómo somos actualmente. Al igual que hemos aprendido una forma de comportarnos, podemos aprender otra, podemos aprender a cambiar.

La Psicología de Adultos en el centro INFANS

Desde el centro de psicología INFANS, tenemos claro que la psicoterapia para adultos es un proceso que se establece entre el psicólogo y su paciente. A través de la relación que se establece entre ambos y el proceso de comunicación que se mantiene, el paciente puede restablecer su bienestar y su equilibrio bio-psico-social. En este proceso, tenemos especial cuidado y trabajamos para establecer un buen vínculo terapéutico con el paciente, puesto que somos conscientes de que este vínculo es la base de todos los logros en los tratamientos psicológicos. Uno de nuestros objetivos prioritarios es crear un clima de confianza y seguridad, el paciente debe sentir confianza con su psicólogo para sentirse comprendido y aceptado, lo que permite ir abordando el motivo de consulta.

Los profesionales del centro tenemos muy claro que en terapia no juzgamos a las personas por lo que hacen o dicen, sino que nuestro objetivo es entenderlas y comprenderlas para así poder ayudarlas de la mejor forma posible.

Todo el trabajo se lleva a cabo cuidando la confidencialidad de la forma más cuidadosa posible.

¿Cómo trabajamos?

En primer término, el profesional atenderá la demanda y el motivo de consulta del paciente.

Tratará de realizar una valoración global del paciente y de los problemas que presenta y que son objeto y motivo de consulta. Se identifica las causas y aquellos factores que están influyendo en el origen y mantenimiento del problema. Tras esta valoración inicial, el psicólogo realiza al paciente una devolución de lo observado y valorado relevante por la problemática consultada y se acordarán con él los objetivos centrales de la terapia y las metas terapéuticas de su tratamiento. Estos objetivos son siempre adecuados y acordados con el paciente en función de las necesidades y problemáticas planteadas.

Los profesionales del centro INFANS trabajamos siempre junto con el paciente para mejorar su bienestar emocional porque partimos de la premisa de que un psicólogo no está ahí para aconsejar sino para hacer ver y llegar junto con el paciente a la solución de lo que le ocurre. El paciente desempeña un papel activo en la solución de su problema. Sin esa colaboración resulta complicado avanzar en la terapia. Así que también trabajamos para buscar esa implicación y complicidad con el paciente.

¿Qué problemas atendemos en el centro INFANS?

Dificultades / Trastornos Emocionals

Bajo estos términos se incluye una amplia gama de condiciones que afectan sustancialmente a la capacidad de las personas para manejar las demandas de la vida. Esta condición puede causar dificultades en el pensamiento, la gestión de las emociones, la gestión conductual y las relaciones sociales.

Depresión

Caracterizado por un estado de ánimo triste, vacío e irritabilidad acompañado de sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad. Provoca a la persona que lo sufre una incapacidad total o parcial para disfrutar de las actividades y eventos de la vida cotidiana.

Ansiedad

La ansiedad es una emoción, como lo es la tristeza, la alegría o la ira. En muchas circunstancias, la ansiedad es una respuesta normal que emite a una persona ante la percepción de una amenaza por su vida, un peligro. La función que tiene la ansiedad es la de protegernos ante esta amenaza, haciendo que evitemos la situación, que salimos corrientes o que luchemos contra ella.

Sin embargo, a veces el sistema de respuesta a la ansiedad se ve desbordado y funciona incorrectamente. Más concretamente, la ansiedad es desproporcionada con la situación e incluso en ocasiones se presenta en ausencia de cualquier peligro ostensible. La persona se siente paralizada con un sentimiento de indefensión y, por lo general, se produce un deterioro del funcionamiento psicosocial y fisiológico. Se dice que cuando la ansiedad se presenta en momentos inadecuados o es tan intensa y duradera que interfiere con las actividades normales de la persona, entonces se considera la ansiedad como desadaptativa.

Fóbia social o trastorno de ansiedad social

Es un trastorno de ansiedad caracterizado por un temor acusado ante situaciones donde la persona deba exponerse social o públicamente. La persona, al sentirse evaluada u observada, reaccionará ansiosamente.

Ansiedad generalizada

El síntoma principal de la ansiedad generalizada es la presencia de una preocupación o tensión casi constante sobre varios problemas de la vida diaria, incluso cuando no existen causas objetivas que la motiven. Son personas que viven con excesiva sensación de preocupación sobre cuestiones relativas a problemas cotidianos, relaciones familiares, cuestiones de trabajo o de salud. Estas personas saben que viven la vida con excesiva ansiedad y preocupación, pero no saben qué hacer para controlarla.

Trastorno de pánico, ataques de ansiedad o crisis de angustia

El trastorno de pánico es un trastorno de ansiedad donde la persona que lo padece experimenta ataques repentinos de miedo intenso sin causa externa que pueda desencadenarlo. Los frecuentes episodios de terror se acompañan de un estado de ansiedad elevado y se llaman ataques de pánico o ansiedad, así como crisis de ansiedad o angustia.

Fobias, Miedos y aversiones

La fobia específica (fobia simple) es un trastorno de ansiedad caracterizado por la presencia de un miedo intenso e irracional frente a un objeto o situación especifica que no presenta ninguna amenaza para la persona. Aunque este trastorno puede implicar cualquier tipo de situación, en la práctica clínica existen algunas más comunes como el miedo a los animales o insectos, fobias de tipo ambiental, miedo a la sangre o permanecer en lugares cerrados.

Dificultades de Conducta/ Trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta

Bajo estos términos se incluye una amplia gama de afecciones que se manifiestan a través de problemas en el autocontrol de la conducta y las emociones que violan los derechos de los demás (por ejemplo agresión, destrucción de la propiedad…) o llevan a la persona a conflictos importantes frente a las normas de la sociedad o de las figuras de autoridad.

Trastorno de la conducta

Existe un deficiente control de las conductas que violan los derechos de los demás o que violan normas sociales fundamentales. Muchos de estos síntomas conductuales, como la agresión, pueden ser el resultado del control deficiente de emociones como la ira.

Trastorno Explosivo Intermitente

Existe un déficit en el control de emociones como la ira o la rabia, produciendo arrebatos de ira que son desproporcionados a una provocación interpersonal, a otro tipo de provocación oa otros factores estresantes psicosociales.

Trastorno Negativista Desafiante

Existe un patrón frecuente y persistente de enfado/irritabilidad y discusiones/actitudes desafiantes o vengativas con o sin problemas con su estado de ánimo.

Dificultades relacionadas con Traumas y Factores de estrés

Bajo estos términos encontramos la aparición de emociones como el miedo, la ansiedad, el enfado y la hostilidad después de haber experimentado sucesos catastróficos o aversivos que se convierten en traumáticos o estresantes por la persona.

Estrés Postraumático

Está relacionado con la ansiedad y lo sufren aquellas personas que han experimentado un hecho impactante, aterrador o peligroso que, a pesar del transcurso del tiempo desde la vivencia del hecho traumático, la persona no ha logrado superar los síntomas. Las personas pueden sentirse estresadas o asustadas, incluso cuando ya no están en peligro. Este hecho peligroso que puede desencadenar un estrés postraumático puede ser vivido de manera directa por la misma persona, como sufrir una lesión grave o una amenaza de muerte, o bien, de forma indirecta como por ejemplo presenciar cómo otras personas sufren lesiones graves, se mueren o sufren amenazas de muerte; saber de eventos que sufrieron familiares o amigos cercanos.

Trastorno de Adaptación

Es una afección relacionada con el estrés. La persona sufre más estrés de lo que sería esperable en respuesta a un suceso estresante o inesperado, fácilmente identificable, que provoca un cambio importante en su vida del que no ha sido capaz de adaptarse y, por este motivo, la persona continúa experimentando reacciones emocionales y conductuales que perpetúan sentimientos de ansiedad, tristeza, disminución del apetito, dificultades en el sueño.

Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)

Trastorn Obsesivo Compulsivo (TOC)

Es un trastorno de ansiedad caracterizado por pensamientos intrusivos, recurrentes y persistentes (obsesiones), que invaden a la persona produciendo en ésta una sensación de intenso malestar, inquietud, aprensión, temor o preocupación, y conductas repetitivas, llamadas compulsiones que la persona realiza con para aliviar y neutralizar la ansiedad que experimenta.

Otras problemáticas

Celos

Los celos están relacionados con la inseguridad y la falta de confianza en uno mismo. Algunas personas consideran los celos como una especie de envidia, aunque, en realidad, se trata más bien de un miedo; consiste en el miedo a perder algo como una persona, una cosa o una posición social. Podemos hablar de la existencia de diferentes tipos de celos: sobre el ejercicio laboral, sobre la autorrealización personal, respecto a los hermanos, respecto a las posesiones materiales, sobre la posición social, etc. Pero en todos ellos, los celos son una respuesta emocional que pretende proteger aquel elemento que se considera bajo amenaza.

Dependencia Emocional

Es la dependencia afectiva o sentimental que consiste en una serie de comportamientos adictos que se dan en una relación interpersonal donde existe una asimetría en el rol que asume cada persona. La necesidad de cariño básico que todo ser humano necesita se convertirá en dependencia emocional cuando las conductas que desplegamos para satisfacerla sean patológicas y desproporcionadas. La dependencia emocional puede manifestarse tanto con la pareja, como con otras personas de nuestro círculo más cercano, como familiares y amigos. La persona que la padece se olvida de su individualidad y de lo que significa disfrutar de la vida por sí mismo, sin tener que depender de lo que los demás opinen o piensen, y sin estar pendiente en todo momento de la felicidad de los demás para que la suya tenga valor.

Las causas más comunes y frecuentes son la baja autoestima, el miedo a la soledad y el estado de ánimo negativo (cuadros de ansiedad y/o depresión). Los síntomas que deben ponernos en alerta son la angustia o miedo exagerado a la separación, la obsesión por alguien, la idealización del otro y la dependencia económica y doméstica.

Baja Autoestima e Inseguridades

La autoestima es la opinión (concepto) que tenemos de nosotros mismos y de nuestra valía, se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que hemos ido recogiendo sobre nosotros mismos en nuestra vida. El concepto que tenemos de nosotros mismos no es algo heredado, sino aprendido de nuestro alrededor, mediante la valoración que hacemos de nuestro comportamiento y de la asimilación e interiorización de la opinión de los demás respecto a nosotros. La importancia de la autoestima es que nos impulsa a actuar, seguir adelante y nos motiva para perseguir nuestros objetivos. La autoestima nunca dependerá de lo que tienes, de lo que sabes o de lo que eres, dependerá siempre de la aceptación personal. Podemos decir que cuando las personas no se aman, no se aceptan y no se valoran en las cualidades, tienen la autoestima baja.

Los síntomas de una posible autoestima baja son cuando la persona se compara constantemente con las personas que considera sus iguales o con personas que considera de referencia o por las que siente cierta admiración, piensa que las personas con mucha autoestima son arrogantes, continuamente duda que pueda alcanzar las metas que se ha marcado porque no tiene fuerza de voluntad, conoce y tiene muy presentes sus puntos débiles y lo negativo pero desconoce cuáles son sus fortalezas ni en qué se le da bien, tiende a ver las cosas más complicadas de lo que son porque enseguida piensa en los obstáculos y se plantea que quizás no sería capaz de superarlos.

Duelo y aceptación de pérdidas

El duelo psicológico es un sufrimiento intenso causado por una pérdida importante para la persona, que suele ser la muerte de un ser querido. Otros sucesos de la vida que también pueden hacer pasar a la persona por un duelo son la pérdida del trabajo, la pérdida de su casa, la muerte de un animal querido, cuando los hijos se van de la casa o el divorcio y la separación. El duelo es el período de duelo después de una pérdida. El duelo es una reacción natural, por tanto, los procesos de duelo son saludables y normales. Cada persona vive un proceso diferente de duelo, sobre todo si la pérdida es inesperada, y la cantidad de tiempo que lleva a una persona a recuperarse de una pérdida varía muchísimo. Sin embargo, se dice que los procesos siguen una secuencia más o menos previsible en la que se suceden fases de negación, ira, tristeza y, finalmente, de aceptación. Durante este proceso de duelo psicológico se combinan una serie de emociones como la tristeza, la insensibilidad, la culpa, la ira o el arrepentimiento, que cambian paulatinamente con el tiempo hacia una aceptación de la pérdida. Se considera que el duelo ha concluido cuando la persona es capaz de continuar su vida con nuevas metas, disfruta de los placeres de la vida cotidiana, mira con esperanza al futuro y ya no se deja vencer por la tristeza cuando piensa en la pérdida.

Sentir tristeza es una parte normal del proceso de duelo, pero el duelo no resuelto puede conducir a la depresión. Nos referimos al duelo prolongado o patológico cuando pasados ​​de 6 meses a un año, la persona sigue teniendo niveles intensos de sufrimiento y las manifestaciones cognitivas, afectivas y físicas son tales que limitan su funcionamiento.

La terapia de duelo puede ayudar a prevenir que el proceso se complique, ayuda a la persona a transitar por las etapas del duelo y conducirla finalmente a la recuperación. El asesoramiento psicológico proporciona a la persona un espacio seguro en el que hablar de su pérdida, expresar sus emociones y tomar conciencia del impacto que tiene en su vida. Ayuda a poder integrar esta pérdida y poder continuar con nuestra vida aunque siempre echaremos de menos nuestro ser querido o lo que hemos perdido.

Déficits en Habilidades Sociales y Asertividad

Las habilidades sociales, o competencias sociales, se pueden definir como un conjunto de capacidades y destrezas interpersonales que permiten a la persona relacionarse con otros de forma adecuada, siendo capaz de expresar sus sentimientos, opiniones, deseos o necesidades en distintos contextos o situaciones, sin experimentar tensión, ansiedad u otras emociones negativas sabiendo hacer uso de las reglas sociales. Algunas de estas habilidades son la escucha activa, saber la forma adecuada de iniciar, mantener y finalizar una conversación, saber presentarse, hacer preguntas o agradecer algo, pedir perdón, pedir un favor, intentar persuadir a alguien, opinar sobre un evento, explicar instrucciones para realizar una determinada tarea, expresar lo que se siente, empatizar con los demás, pedir permiso, bromear o quejarse.

Muchas personas en edad adulta sufren problemas en sus habilidades sociales limitando gravemente sus posibilidades de interacción, lo que puede tener serias repercusiones en su vida diaria. Algunas consecuencias de un déficit de habilidades sociales en la adultez son:

  • Problemas de autoestima: no poder comunicarse adecuadamente con los demás, incluso a niveles muy básicos, puede generar que la persona se evalúe a sí misma negativamente, lo que además puede crear un círculo vicioso, al dificultar todavía más las posibilidades de interacción.
  • Ansiedad y depresión: patologías como la ansiedad y la depresión pueden propiciar dificultades en las habilidades sociales, pero además de causa, también pueden ser consecuencia de estas forjando, a raíz de interacciones inadecuadas, un sentimiento de tristeza continuado a la persona, además de síntomas ansiógenos al pensar en las interacciones pasadas y en las futuras. Por tanto, la falta de habilidades sociales en adultos puede derivar en cuadros que podrían encajar con depresión y ansiedad.
  • Incapacidad de resolver conflictos: Los conflictos, en mayor o menor medida, son una parte rutinaria de las interacciones humanas. Por tanto, la falta de habilidades sociales en adultos puede suponer que una persona no sea capaz de enfrentarse a estas situaciones tan habituales y podría suponer un escenario que la desbordaría, sintiéndose incapaz de enfrentarse a ellas menos aún de resolverlo.
  • Rechazo de los demás: este déficit en habilidades sociales de una persona también puede tener repercusiones en las personas que le rodean, ya que pueden preferir evitar las interacciones con ella al saber que tiene problemas para comportarse de una forma socialmente aceptada.

Hay tres estilos de comportamiento. Cuando una persona interactúa, se relaciona y comunica con otros puede hacerlo de tres maneras:

  1. Estilo Inhibido: El comportamiento inhibido hace referencia a la ausencia de respeto hacia sí mismo al no ser capaz de defender los propios derechos expresando sentimientos, deseos u opiniones de una forma adecuada, segura y serena. Las personas inhibidas socialmente están muy preocupadas por agradar a todo el mundo. No dicen lo que piensan, lo que sienten, lo que necesitan. Siempre están intentando apaciguar a los demás para evitar posibles problemas o conflictos. Les preocupa molestar o hacer algo inadecuado. Experimentan mucha ansiedad interpersonal. Tienden a ser excesivamente consideradas y serviciales. Se muestran agradables, educadas y atentas, aunque interiormente estén aburridas, tensas, frustradas. Adoptan una posición subordinada siempre. Las personas con este estilo de comportamiento reciben muy poco a los demás. Se sienten incomprendidas, ignoradas, utilizadas. Razón por la que sus relaciones con los demás son artificiales, puesto que no tienen la oportunidad de sentirse realmente acogidas, cómodas y relajadas. Pueden experimentar mucho malestar emocional: abatimiento, depresión, tensión, desmotivación, desesperanza, frustración, odio, rencor. Hagan lo que hagan, los demás son incapaces de tenerlas en cuenta. La contención permanente de sentimientos, necesidades, deseos puede terminar en un episodio de ira descontrolada que no tenga relación con la situación que lo haya provocado. Aunque hay personas  cuya capacidad para soportar situaciones de abuso interpersonal parece no tener límites. Son personas pasivas. Pasan la vida haciendo cosas que no quieren hacer. En realidad, el comportamiento desconsiderado y abusivo de los demás se debe a su propia falta.
  2. Estilo agresivo: El comportamiento agresivo hace referencia a la ausencia de respeto hacia los sentimientos, necesidades y deseos de los demás. Representa el estilo opuesto al comportamiento inhibido. Las personas agresivas sólo se respetan a sí mismas. Carecen de empatía y no dudan en pasar por encima de los derechos de los demás para alcanzar sus objetivos. La conducta verbal agresiva puede manifestarse directa o indirectamente. La forma directa hace referencia a la expresión de comentarios groseros, humillantes, mal educados. En la máxima expresión puede llegar a insultos, amenazas, etc. La agresión verbal indirecta hace referencia a ataques verbales encubiertos, degradantes, sarcásticos, murmuraciones, calumnias, confabulaciones, etc. Este tipo de personas sufren el rechazo y evitación de los demás. No llegan a establecer relaciones auténticas ni sinceras. No son amadas ni apreciadas aunque no suelen ser demasiado conscientes. Su comportamiento extremadamente egoísta y manipulador provoca emociones muy negativas en las víctimas que las padecen como resentimiento, odio, deseo de venganza, aversión, etc.
  3. Estilo asertivo: El comportamiento asertivo hace referencia al respeto por los propios derechos y por los derechos de los demás. Representa la alternativa a la agresividad y la inhibición. Las personas asertivas tienden a tener en cuenta sus propios sentimientos, deseos y necesidades, pero también tienen en cuenta a los de los demás. Intentan relacionarse de forma honesta y auténtica. Su objetivo no es ganar o hacer perder al otro. Su objetivo es comunicarse de forma limpia, sin manipulaciones, engaños ni ofensas. El comportamiento asertivo suele conducir a consecuencias favorables para ambas partes. Las personas asertivas se sienten seguras de sí mismas y suelen desarrollar buenas relaciones interpersonales. Las personas hábiles socialmente buscan su propio interés, pero tienen en cuenta los intereses de las demás personas. Se respetan a sí mismas sin olvidar los derechos de los demás.